Los que hemos visto la película de los 300 hemos visto cómo se sentían los espartanos cuando 300 de sus soldados se enfrentaron a un millón de persas. Los persas hoy son el FMI y la Unión Europea y quizá la diferencia más notable con la historia de los 300 es que hoy el país heleno tiene la moral por los suelos y que esto no es una historia épica, ni siquiera es una historia de justicia o gloria: es un drama económico.

El día en día en el país es desolador. El ministro de economía, Venizelos, sale en la televisión cada día para pedir nuevos sacrificios a los griegos.
En un país con una enorme cultura de evasión fiscal tiene que ser realmente penoso ser de los cumplidores con hacienda. Ahora son los que pagan además todos los impuestos de emergencia.
La situación actual de Grecia es la de un país que arrastra un alud de deuda que acumuló en las dos décadas anteriores sin control y que no tiene dinero en las arcas públicas. Ahora mismo los gastos de los servicios básicos y de los salarios del sector público se pagan siempre que llegue el siguiente tramo del préstamo-rescate ( el último, 8.000 millones de euros ) y todos los griegos especulan sobre hasta qué fecha hay dinero. ¿Se pagarán las nóminas estatales de noviembre? ¿Llegaremos a navidad?
Grecia está fuera del mercado. O le deja la Unión Europea y el FMI o quiebran.
El FMI y la UE exigen a Grecia garantías de devolución del préstamo en un escenario muy negativo: los recortes express hacen subir el paro, el latigazo fiscal espanta la inversión y la Unión Europea se desespera al ver que los planes de austeridad son implantados tarde, mal y apretando los dientes por parte del gobierno heleno.
Un ejemplo de este retraso en el ajuste es el plan de privatización. El parlamento griego accedió a privatizar gran parte de los activos del estado que se debe realizar en 2011-2015 y debería suponer para el estado 50.000 millones €.
Hay que tener en cuenta que Grecia todavía tiene grandes empresas nacionales en manos del estado y con fuertes sindicatos. La oposición de estos y las quejas del gobierno sobre que el actual clima hace ‘malvender’ los activos han supuesto que Grecia acumule retraso tras retraso en el plan de privatizaciones.
La batalla que afronta ahora Grecia es conseguir privatizar parte del sector público y reducir el gasto estatal en un contexto apremiante con la amenaza de la bancarrota del estado – que asoma cada vez que agotan el siguiente tramo del préstamo-rescate – y la presión de saber que si se quedan sin dinero no podrán pagar los recibos de la deuda y provocarán una crisis en la eurozona.
De la privatización prometida, por ahora Grecia sólo se ha vendido su 10% en la operadora de móviles OTE, vendida por 400 millones de euros a Deutsche Telekom. El resto de los operaciones están bloqueadas por el bajo precio ofertado por los inversores o la negativa del gobierno y parece imposible que puedan cumplir el objetivo de conseguir 5.000 millones de euros de aquí a fines del 2011.
El omnipresente ministro Venizelos estos días se quejaba de lo difícil que está siendo perseguir la evasión fiscal y los malos resultados de los nuevos impuestos. El reciente Impuesto sobre las Casas se pensó en cobrarlo a través del recibo de la luz para acelerar y asegurar el proceso, pero la empresa eléctrica es pública y sus sindicatos se están oponiendo con fuerza a usar la empresa de la luz como método recaudatorio.
Sólo tras una agotadora semana de presión de la Unión Europea, Grecia ha anunciado que 30,000 funcionarios pasan a la reserva ( 60% del sueldo ) y quedan con un futuro incierto. Esto ha sido una petición expresa de la Unión Europea, que había pedido despidos.
Grecia ha entrado en una fuerte depresión, con estimaciones de contracción del 5.5% este año y el paro alcanzando el nível record en Grecia de 16%. Lo cual repercute en menor recaudación y la caida en una espiral de empobrecimiento.
“Básicamente el gobierno griego ha accedido a un acuerdo con la UE para conseguir el préstamo, un acuerdo que no puede cumplir” en palabras de Matina Stevis, periodista griega del Eleftherotypia. “No pueden cumplirlo entero, es políticamente imposible y economicamente dañino. La Unión Europea y el FMI tienen razón al exigir a Grecia que reforme su forma de recaudar impuestos pero eso lleva años y dinero, no puede hacerse en este clima.”
Por ahora parece que Grecia logrará el siguiente préstamo para que el estado siga funcionando, y no porque haya cumplido las medidas exigidas o por la generosidad europea sino porque ahora mismo prima el miedo a una bancarrota de los bancos europeos que concedieron grandes préstamos a Grecia.
Europa aún no se siente preparada para dejar caer a Grecia.
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